Se comienza con un rico y pomposo Desfile Histórico, en el que participan más de quinientos figurantes con trajes de diversas épocas, quienes, a lo largo del recorrido, también tienen la oportunidad de presentarse en espectáculos musicales, danzas antiguas, simulaciones de duelos y otras pequeñas actuaciones.
Tradicionales son también el Palio de la Oca, una carrera de balsas en el Adigio; la Tonca, que consiste en la inmersión de un condenado por blasfemia, encerrado en una jaula, en las aguas del río; el Desfile Religioso y la Máscara de los Ciusi y los Gobj, que evoca la antigua contienda de la polenta, plato principal de las mesas populares, entre Trento y Feltre.
A todo esto se suman el Tribunal de Penitencia, instalado en la plaza Fiera, frente al cual acusación y defensa se desafían en un duelo verbal de tonos farsescos sobre los delitos cometidos durante el año en curso por personajes políticos y no de la vida pública trentina; el Baile en la plaza; Trento nocturna y secreta, y la ambientación del Borgo San Vigilio, con la transformación de algunas calles y plazas del centro de la ciudad en un perfecto barrio medieval, animado por personajes disfrazados, artistas callejeros, mercados de artesanía artística, concursos de escultura en madera, exposiciones de museos y ecomuseos de Trento, propuestas gastronómicas y mucho más.

