Una investigación muy cuidadosa sobre las vicisitudes históricas y artísticas de este teatro fue llevada a cabo por los alumnos de la Escuela Media Estatal de Zibello (clase III D) bajo la guía del profesor Paolo Soliani, los resultados fueron publicados por la Administración Municipal en 1993. Por lo tanto, la redacción de estas notas se basa principalmente en esta investigación. Este pequeño teatro fue creado, presumiblemente a finales del siglo XVIII, en el lado oeste del Palazzo Vecchio que en ese tiempo pertenecía a los marqueses Pallavicino, feudatarios de Zibello. El último señor, el marqués Antonio Francesco, aparentemente residía en Zibello con más asiduidad que sus antepasados que preferían habitar en otros lugares; además mostró inclinación por devolver dignidad al feudo, intentando realizar obras que atestiguaran el compromiso civil y social, e instaurando relaciones más estrechas con sus súbditos. No es improbable entonces que para hacer más agradable su estancia en Zibello decidiera crear en su palacio un pequeño teatro para ofrecer a sí mismo y a sus invitados entretenimiento y deleite. Sabemos con certeza que en 1804, para satisfacer los deseos de los notables del pueblo, abrió esta sala al público. El único testimonio del arreglo primitivo del teatro Pallavicino se encuentra en las Memorias de don Bartolomeo Zerbini: se trataba de una estructura esencial constituida por el escenario y la platea con cerca de veinte bancos. Solo en 1827, afirma siempre don Zerbini, fue completamente renovado por un tal Lorenzo Boni (quien debía ocupar un papel administrativo destacado en la Sociedad Filodrammática local) y se construyeron los palcos, siendo el central reservado para los Pallavicino y otro para el párroco. A dos pintores escénicos entre los más renombrados del tiempo, Pietro Piazza y Giovanni Azzi, se les confió la decoración de la sala. La sala de los Pallavicino adquirió así un aspecto definitivo y completo, tanto que Molossi en su Vocabulario topográfico publicado en Parma entre 1832-1834, pudo anotar que en Zibello había un moderno y suficiente teatrillo con una doble fila de palcos. Exceptuando las indispensables obras de mantenimiento y restauración realizadas periódicamente para mantenerlo eficiente, el aspecto del teatro no ha sufrido cambios de relevancia hasta la segunda década de nuestro siglo. En 1905 la Administración Municipal concluyó las negociaciones iniciadas tiempo atrás con la condesa Simonetta Pallavicino (propietaria del inmueble) para la compra del teatro, incluyendo el vestíbulo y los locales de servicio que formaban parte. Posteriormente, en 1910, el Consejo Municipal aprobó la reorganización global del teatro según el proyecto redactado por Lino Bocchi, que previó, entre otras cosas, la construcción del gallinero de madera conectado a los palcos inferiores. Mientras que una nueva entrada más amplia y decorosa fue realizada siguiendo el proyecto de Virginio Michiara. Se modificó el sistema de iluminación: el de petróleo fue reemplazado por el eléctrico, y finalmente se renovaron los muebles de la platea. Los trabajos se completaron en el verano de 1913 y el teatro así renovado fue inaugurado con Lucia di Lammermoor el 12 de junio de 1914. La reorganización del siglo XX no modificó radicalmente la sala teatral, que por lo tanto mantiene la tipología del siglo XIX: planta en U, una fila de doce palcos con palco real y un gallinero de madera, escenario con decoración en estuco y reloj central, pero simplificó y linealizó el aparato decorativo. Aún se conserva un telón, con efecto de toldo trompe-l’œil, con un friso decorativo en la parte inferior. Las crónicas registran en el teatro Pallavicino una actividad bastante intensa y vivaz, gracias principalmente a la presencia de dos sociedades locales: una Filarmónica y una Filodrammática. Esta última, documentada desde 1806, estaba formada por personas “sabias”, “estudiosas y acomodadas”, además provista de todo lo necesario para la puesta en escena de representaciones en prosa, disfraces y equipamiento variado (El teatro…, p. 31). A lo largo de los años, las dos asociaciones asumieron, con la colaboración de los palquistas, el compromiso de aportar al teatro las mejoras necesarias. No faltaron tampoco las representaciones de compañías itinerantes cómicas y dramáticas, conciertos y puestas en escena de óperas, tales como El príncipe de Tarento, La italiana en Argel, La urraca ladrona de Rossini, Traviata, Rigoletto y La sonnambula. Además, desde 1919 también se realizaron proyecciones cinematográficas que después de 1955 (cuando cesaron las representaciones dramáticas) hasta 1963 constituyeron la única actividad del teatro. Durante muchos años la sala permaneció inutilizada, luego a partir de 1978 la Administración inició una obra de recuperación de la estructura para evitar su degradación definitiva; se arregló el techo, el pasillo de acceso a la escalera, se restauraron palcos y platea y se renovaron las instalaciones (calefacción, luz, etc…) pero aún carece de los requisitos exigidos por la normativa de seguridad. Los administradores tienen la intención de completar toda la obra para mantener vivo y utilizable el salón, si no como un verdadero teatro (dados los elevados costos de gestión) al menos como lugar de encuentro para audiciones, debates, conferencias. (Lidia Bortolotti)
Información sobre Teatro Pallavicino
Piazza Garibaldi,
43010 Zibello (Parma)
Fuente: MIBACT

