En 1548, Felipe Neri, conocido cariñosamente por el pueblo como “Pippo buono”, fundó la Cofradía de los Peregrinos y Convalecientes para ayudar a los viajeros necesitados que llegaban a Roma. En reconocimiento a su labor, el Papa Gregorio XIII le donó la iglesia de Santa Maria in Vallicella, documentada ya en el siglo XII (el nombre hace referencia a una depresión en el terreno).
La reconstrucción de la iglesia, de ahí el nombre de Chiesa Nuova, comenzó en 1575 con Pietro Bartolini de Città di Castello y continuó en 1583 bajo la dirección de Martino Longhi el Viejo. Fue consagrada en 1599, mientras que su fachada, inspirada en la iglesia del Gesù, se terminó a principios del siglo XVII.
La fachada, finalizada en 1605, presenta dos niveles divididos por pilastras corintias. En la parte inferior se encuentra el portal central, flanqueado por columnas y dos entradas secundarias. Arriba destaca una ventana con balaustrada entre columnas y un frontón curvo.
A ambos lados se sitúan nichos con las estatuas de San Jerónimo y San Gregorio Magno. El interior, con tres naves y techo abovedado, cuenta con una amplia nave central rodeada de capillas comunicadas. Nave principal, bóveda, cúpula y ábside están adornados con los frescos de Pietro da Cortona.
El altar mayor está decorado con la obra maestra de Rubens “Ángeles adorando a la Virgen” (1608), pintura que cubre una antigua imagen de la Virgen con el Niño. También de Rubens son los dos lienzos laterales, que representan a “San Gregorio Magno, San Mauro y San Papias” y a “Santa Domitila, San Nereo y San Aquileo” (1608).
A la izquierda del presbiterio se encuentra la capilla dedicada a San Felipe Neri, rica en mármoles preciosos, piedras semipreciosas y nácar. En la sacristía, terminada en 1629, pueden admirarse más obras de Pietro da Cortona, Alessandro Algardi, Guido Reni y Guercino.

