Además de albergar a Roma, la capital de Italia y también capital regional, en el Lacio se encuentra también el estado más pequeño del mundo: Ciudad del Vaticano. La región está constituida, además de Roma, por las provincias de Frosinone, Latina, Rieti y Viterbo, todas ellas ciudades de tamaño medio.
En el Lacio hay lagos conocidos, de origen volcánico: el Lago de Bolsena, el Lago de Vico, el Lago de Nemi, el Lago de Bracciano y el Lago de Albano. Este último está encajado en la zona de los Castelli Romani, una serie de elevaciones al sureste de Roma, zona elegida por los pontífices como retiro de verano, en la residencia de Castel Gandolfo, pero también territorio de productos gastronómicos típicos, como por ejemplo la porchetta de Ariccia.
En cuanto a la zona costera, el Lacio se caracteriza por playas bajas y arenosas, con las únicas excepciones del Circeo y Gaeta. Siguiendo con el tema del mar, frente a la región está el Archipiélago Póntino.
El interior, en cambio, se caracteriza por zonas colinas que van ascendiendo hacia la parte montañosa que se adentra en Abruzzo y se extiende hacia Umbría; la montaña más alta del Lacio es el Terminillo con sus 2213 metros, mientras que el resto de cumbres tienen alturas modestas. Se decía que en el Lacio también el campo ofrece paisajes hermosos y oportunidades de vacaciones, basta pensar en los paisajes bucólicos de la Maremma laziale. Por lo tanto, solo hay que elegir qué visitar en el Lacio, una región rica en historia y bellezas naturales.

