En el Museo arzobispal de Rávena se conservan los materiales procedentes de la antigua catedral ursina (siglo IV), destruida en el siglo XVIII. A la “Sala Lapidaria”, como se llamó originalmente al museo, se agregan materiales tipológicamente diversos y de distinto origen: lápidas romanas de clasiarios, esculturas y fragmentos arquitectónicos, capiteles, mosaicos, estelas, frentes de sarcófagos, una estatua acéfala en pórfido que representa a un emperador victorioso del siglo V.
El museo también custodia la famosísima cátedra de Maximiano, una de las obras en marfil más célebres que se conocen, obra de artistas bizantinos del siglo VI. En la planta baja el recorrido se sitúa cronológicamente entre colecciones paleocristianas y de época bizantina, comenzando en la misma Sala Lapidaria del Farsetti y el ambiente contiguo, donde la organización de los materiales reproduce la consistencia original pero con una distribución cronológica de los hallazgos. Ahora se incluyen en el recorrido también dos inéditas salas del siglo XVIII decoradas con valiosos estucos.
Entre los objetos expuestos, de gran importancia, están el calendario litúrgico en mármol, el Ambón de Adeodato con inscripción del año 597, procedente de la iglesia de los Santos Juan y Pablo, la capilla marmórea de los Santos Quirico y Judita, de la primera mitad del siglo V, con bajorrelieves en los cuatro frentes; fragmentos de sedas y ornamentos litúrgicos y la casulla del obispo Angelopte, datada en el siglo XII. El recorrido museístico continúa en la capilla arzobispal, también llamada Oratorio de San Andrés o de San Pedro Crisólogo, erigida por voluntad de Pedro II, obispo de Rávena entre 491 y 519. Está precedida por un pequeño ábside con bóveda de cañón revestida por mosaicos, al igual que la bóveda de vela del siglo VI; las lunetas laterales están decoradas con frescos por el pintor rávense del siglo XVI, Luca Longhi.
Desde el oratorio se accede a la Torre Salustra, probable resto de la homónima puerta romana del siglo I d.C. Aquí se custodia la cátedra del obispo Maximiano, obra maestra de la escultura en marfil realizada por artistas con influencias alejandrinas y bizantinas.
En la segunda planta del palacio se encuentra el Archivo arzobispal, donde se conservan unas 13.000 pergaminos datados desde el siglo VII, seis papiros, entre los cuales el diploma pontificio de Pascual I (819) y un códice miniado de Giulio Clovio. En las salas se exhiben algunas obras de arte, entre ellas una ‘Madonna con el Niño’ de Baldassarre Carrari y el ‘Busto del Cardenal Capponi’ de Gian Lorenzo Bernini.

