Se trata de un evento que tiene el mérito de combinar el arte contemporáneo con el paisaje urbano. Las obras llevan la firma de artistas de fama internacional: Airò, Buren, Pistoletto, Merz, Casorati, Kosuth, Gastini, Quingyun Ma, Rebecca Horn, y giran, año tras año, en diferentes puntos de la ciudad, creando magia, como alfombras de lucecitas suspendidas en la noche; arabescos que brindan luz tenue a plazas, fuentes y palacios barrocos.
Marcos luminosos que iluminan pasajes y galerías. Enredos de leds fosforescentes que envuelven cúpulas y faroles. Juegos de planetas, mosaicos, palabras y siluetas humanas que inundan con colores vibrantes las calles comerciales. Además del ingenio de los autores, de la originalidad de los temas y las formas, los turineses también aprecian el hecho de que varias de estas obras están hechas con materiales sencillos, a menudo reciclados. Como, por ejemplo, el fantasmagórico Mosaico de Marcella Borghi, instalado en la calle Lagrange durante la edición 2009, realizado con fondos de botella, aluminio, leds de colores, e inspirado en los mosaicos de la Catedral de Salerno, la luz cegadora del Mediterráneo, los juegos cromáticos de las alfombras orientales y las señales puntiformes de los años 60.
Desde hace un tiempo, también Salerno tiene las Luci d’Artista, ha emprendido esta iniciativa en asociación con la ciudad de Turín.

