Desde entonces, los Misterios acompañan puntualmente la celebración del Corpus Christi en la capital de Molise, con unos doscientos hombres que llevan a hombros 13 estructuras de madera en las que figurantes de carne y hueso visten los papeles de santos e interpretan, sin moverse, temas relacionados con la historia de la iglesia y del cristianismo: por ejemplo, San Antonio Abad; la Inmaculada Concepción; Abraham; el Sagrado Corazón de Jesús. Verdaderos cuadros vivientes que, aunque mudos y estáticos, saben transmitir a los fieles en procesión una fuerte carga religiosa y emotiva, gracias a los disfraces y coreografías preparados con extremo cuidado y pericia. Los portadores recorren unos diez kilómetros, atravesando la ciudad con paso rápido y cadenciado, guiados por los llamados capurales, uno por cada Misterio, que dirigen con un trozo de caña de carrizo los movimientos, paradas y elevaciones de las máquinas. Esta ceremonia es una de las más sentidas y esperadas en Campobasso y en todo el Molise; arraigada en el alma de la población, que la considera uno de los momentos más altos y significativos de su cultura. Un momento de unión que va más allá del simple folclore, reflejando la fuerte espiritualidad cristiana que siempre ha caracterizado a la gente de Molise.
Los Misterios de Campobasso
En Campobasso, en el siglo XVIII, el artista y escultor Paolo Saverio Di Zinno ideó y construyó una serie de máquinas festivas llamadas Misterios, inspirándose en la denominación de los dramas sacros del tardío medievo.

