Pueblo que se eleva sobre Montecarlo, al que también se puede llegar por la autopista saliendo en la salida La Turbie-Mónaco. Sobre una meseta se alza el famoso Trophée des Alpes, una de las vestigios más imponentes e importantes de la dominación romana, que data del siglo VI a.C.
Las canteras circundantes de piedra blanca suministraron la materia prima para su edificación (con esa misma piedra se construyeron la catedral y el Museo Oceanográfico de Mónaco) con ocasión de la victoria de Augusto en la Galia.
Originalmente el monumento, alto 50 metros y marcado por 24 columnas dóricas, sostenía una gigantesca estatua del emperador, que con los siglos se destruyó y el complejo completo resultó dañado, hasta que las restauraciones intervinieron para preservar los actuales 35 metros de altura por 38 de ancho.
En el parque muy verde en la cima de un saliente rocoso, se puede visitar el museo instalado para conservar los numerosos hallazgos encontrados en la zona y se puede admirar una reconstrucción a escala del original Trophée (apertura diaria de 9 a 12 y de 14 a 19.30).
La Turbie es un pueblecito encantador, de la antigua muralla sobreviven dos puertas y numerosos edificios que datan del siglo XI al XIII y una iglesia barroca del siglo XVIII.

