A través de los Jardin St-Martin, se llega al grandioso Musée Océanographique (museo oceanográfico), abierto en los meses de verano de 9 a 21 y en otros periodos de 9:30 a 19, dirigido hasta su muerte por Jacques Cousteau. Fue inaugurado en 1910 por uno de los soberanos monegascos más queridos: Alberto I, apodado el Príncipe Navegante por su infinita pasión por los océanos. Se articula en dos plantas y en verano se puede surcar las aguas subyacentes a bordo de un submarino para turistas. La joya de la corona sigue siendo el acuario, con las 90 peceras alimentadas con agua marina que albergan especies raras y comunes. También es interesante el ejemplar de barrera de coral viviente que proviene de Yibuti. El museo es un destino constante para estudiosos y escolares, gracias a su gran equipo de herramientas didácticas y audiovisuales. Un museo completamente natural son también las grutas del Observatoire, conectadas con los Jardin Exotique, reino de fantasmagóricas estalactitas y estalagmitas. Muy cercano también está el Musée d’Anthropologie Préhistorique que reúne los numerosos hallazgos prehistóricos encontrados en la zona.
Los museos de Mónaco Monte Carlo
Cerca de la plaza del Ayuntamiento, en la rue Basse 27, está el histórico Musée de Cire, el museo de cera, con reproducciones de personajes desde el siglo XIII hasta nuestros días.

