Apenas a 4 kilómetros de la ciudad turca de Bodrum, la isla de Kos era conocida en la antigüedad principalmente porque allí nació Hipócrates, el padre de la medicina. En la ciudad de Kos los orígenes del médico griego están impresos y evocan al llamado Plátano de Hipócrates (considerado uno de los más grandes de Europa), ya que según la leyenda bajo un ejemplar así Hipócrates enseñaba a sus discípulos el arte de la medicina. Cada 5 de septiembre, las mujeres de Kos realizan una especie de ritual con las ramas del plátano para recibir buena salud, vigor y longevidad.
La magia de la historia revive en la isla de Kos no solo a través de las bellezas naturales y tradiciones, sino también en los distintos sitios arqueológicos. Destaca el Castillo de Neratzia, situado en un islote al sur del puerto de la ciudad de Kos. De importancia estratégica, la fortaleza fue construida por los caballeros de San Juan utilizando materiales procedentes de numerosas ruinas griegas y romanas del lugar.
Otra fortificación importantísima, aunque poco conocida, es la fortaleza de Antimachia construida en el siglo XV para reforzar la defensa interna de la isla. En sus 45000 metros cuadrados es posible descubrir restos de graneros, cisternas, iglesias y viviendas de la época.

