Primer día: descubriendo Perugia
La Piazza IV Novembre es el corazón de la ciudad; allí se encuentra la impresionante Fontana Maggiore, obra maestra de Nicola y Giovanni Pisano, que narra la historia de Perugia desde su fundación hasta la época comunal. En la plaza también se ubica el Palazzo dei Priori, centro de la vida administrativa y judicial durante la Edad Media.
En su interior destacan la Sala dei Notari, decorada con valiosos frescos del siglo XIII; el Nobile Collegio del Cambio, con la Capilla de San Juan Bautista y la sala de audiencias adornada con frescos de Perugino; y el Nobile Collegio della Mercanzia, famoso por sus asientos de madera tallada. Desde el Palacio se accede a la Galería Nacional de Umbría, que reúne una gran antología de la pintura italiana, desde Duccio di Boninsegna hasta Piero della Francesca. Muy cerca de la plaza, con fachada hacia Piazza Danti, está la Catedral de San Lorenzo, edificio del siglo XV, en cuya escalinata destaca la estatua del Papa Julio III, muy querido por los peruginos por devolverles las libertades comunales. En su interior hay obras de Signorelli, Benedetto da Maiano y Domenico del Tasso.
En la Piazza Danti se encuentra también el Pozo Etrusco (siglo IV-III a.C.), de 35 metros de profundidad y 5 de ancho, que abastecía de agua a la ciudad incluso durante los asedios. En Piazza Raffaello no hay que perderse el Oratorio de la Iglesia de San Severo, con los frescos de la Trinidad de Rafael Sanzio (1508) y de los Santos de Perugino (1521). El centro histórico ofrece muchos otros lugares imprescindibles, como el Arco Etrusco (siglo III a.C.), la Iglesia de los Olivetani, el Palazzo Gallenga (actual sede de la Universidad para Extranjeros), la Muralla Etrusca, la iglesia paleocristiana de San Michele Arcangelo (siglo V-VI, una de las más antiguas de Italia), la Torre degli Sciri y el Oratorio de San Bernardino.
Segundo día: visita a Orvieto
Orvieto se alza majestuosamente sobre una gran roca de toba, que emerge de manera abrupta sobre las suaves colinas de los alrededores. El corazón de la ciudad es la Piazza del Duomo, rodeada de palacios antiguos y dominada por la imponente silueta del Duomo del siglo XIII, cuya fachada, decorada con mosaicos y mármoles de colores, es un espectáculo en sí misma. En su interior se conservan obras maestras como “Las historias del Anticristo”, “La Resurrección de la Carne”, “Los Reprobos y los Elegidos” y el “Juicio Universal” (en la Capilla Brizio) de Luca Signorelli, así como ángeles pintados por Beato Angelico.
Una experiencia imperdible es subir a la cima de la Torre del Moro para disfrutar de una vista panorámica sobre los tejados y la campiña de los alrededores.
Entre los museos imprescindibles destacan el Museo Arqueológico, el Museo dell’Opera del Duomo y el Museo Claudio Faina, todos ellos con valiosas piezas de la Colección Cívica. Pero la belleza de Orvieto también se aprecia en las dos necrópolis etruscas situadas a los pies de la roca en la zona de San Martino-Orvieto Scalo y en la parte subterránea de la ciudad, ampliada en la Edad Media para diferentes funciones hasta conformar un auténtico laberinto bajo la montaña. Actualmente, es posible visitar este mundo fascinante siguiendo el recorrido “Orvieto Underground”, que incluye también el famoso Pozo de San Patrizio, construido en el siglo XVI por Antonio da Sangallo para el Papa Clemente VII.

