He aquí entonces su amplia gama de propuestas, desde hoteles lujosos y con estrellas, con mobiliario antiguo, tapices, tejidos y detalles preciosos, hasta alojamientos más sencillos como pensiones, hostales y b&b, a menudo situados en antiguos edificios del centro o en pintorescos rincones de la ciudad.
Precisamente los b&b han protagonizado en los últimos tiempos una pequeña y pacífica revolución en la hospitalidad: han surgido como setas, obteniendo un gran éxito entre los turistas, entusiasmados de poder alojarse en antiguos palacios renacentistas, en sugerentes casas torre del centro o en elegantes villas modernistas.
En ambientes decorados con buen gusto y sobriedad, tal vez con muebles antiguos, toques de diseño y terrazas panorámicas inesperadas. La situación no difiere mucho tampoco para otras ciudades de arte toscanas.
Perlas como Siena, Lucca, Pisa, Arezzo y otras menores han reacondicionado y convertido para la hospitalidad numerosos y vetustos inmuebles de sus cascos históricos, y abierto también las puertas de caseríos y antiguas mansiones rurales transformadas en irresistibles hoteles de encanto, dotados de todas las comodidades posibles, desde el SPA al restaurante con estrellas, y con mil posibilidades de excursiones, visitas culturales, deportes, compras, a distancias absolutamente cómodas.
Toda la región Toscana se confirma entonces, y una vez más, como una pequeña meca turística, capaz de ofrecer una hospitalidad moderna y con un mercado en constante evolución.

