Es especialmente agradable despertarse entre las paredes de un hotel, de un B&B, de un alquiler de habitaciones, atendidos por un servicio atento y cuidado, con un desayuno, quizás, a base de café y sfogliatella, como dicta la más auténtica tradición napolitana, o concederse una pausa a media mañana, entre una visita monumental y otra, en el mítico Gambrinus, el café más famoso, en el corazón de Chiaia.
Y si en Nápoles la hospitalidad es un rito, también en el resto de Campania el turista siempre es bienvenido, es quien aporta vitalidad al hotel o un poco de compañía en casa; es quien merece descubrir desde dentro las atracciones de la maravillosa Costiera Amalfitana y las costas de Salerno.

