La Iglesia SS. Vincenzo e Anastasio es conocida por los romanos como la Iglesia del Canneto, porque la fachada está sobrecargada con nada menos que 18 columnas, lo que la hace parecer una cañada.
El cardenal Mazzarino mandó colocar en el tímpano su propio escudo, pero también quiso incluir el busto de una de sus sobrinas, un caso único en Roma de estatua con el rostro de una laica. Además, la presencia de dos estatuas de mujer con el pecho descubierto en la fachada son ejemplos únicos en Roma.
En el interior, las lápidas absidales recuerdan que aquí se conservan los precordios, parte del corazón embalsamado de casi todos los papas, desde el Papa Sixto V hasta el Papa León XIII.

