Más que una celebración oficial, el Año Nuevo Chino (Chūnjié) es un rito de transición profundamente arraigado tanto en China como en toda Asia oriental. Los preparativos arrancan días antes, con una limpieza a fondo del hogar para alejar la mala suerte y empezar de nuevo.
No hay una fecha fija: el Año Nuevo Chino se basa en el calendario lunar y cae durante la segunda luna nueva tras el solsticio de invierno.
Año Nuevo Chino, la Navidad en Oriente
En muchos aspectos, el Año Nuevo Chino es parecido a la Navidad occidental: es una fiesta familiar en la que millones de personas regresan a su ciudad natal para reunirse con los suyos.
Aunque las calles se llenan de decoraciones rojas, la auténtica tradición consiste en que las familias y amistades cercanas pasen juntos al menos los tres o cuatro primeros días, intercambiando obsequios de la suerte antes de sentarse a disfrutar el banquete festivo.
Entre los regalos más comunes están los tés exquisitos y los productos gastronómicos, pero lo más clásico es un billete de dinero en un sobre rojo o en tela roja, manteniendo así el color y la simbología de las festividades.
Las casas se decoran con banderines especiales escritos con frases de buenos augurios y, en diferentes rincones, se colocan objetos en forma de pez como símbolo de prosperidad.
No pueden faltar las tradicionales linternas rojas que, al finalizar las dos semanas de celebraciones, se llevan a la calle junto a vecinos y familiares, con fuegos artificiales y la espectacular danza del león, representación de prosperidad y longevidad.

El león, al igual que el dragón—otra figura clave en la mitología china—ahuyenta las energías negativas y da la bienvenida al nuevo año danzando por las calles entre la multitud.
En China, el Año Nuevo Chino se celebra con gran esmero y esplendor, pero la festividad también se siente y celebra en cualquier parte del mundo donde exista una Chinatown o comunidades chinas.

