Sogno “prohibido” de muchos amantes del senderismo y de las excursiones con alto nivel de adrenalina, el Caminito del Rey sigue siendo hoy en día considerado el sendero más peligroso del mundo.
Conocido también como “Sendero del Rey”, este espectacular pasaje se encuentra en España, cerca de Málaga, más precisamente cerca de Álora.
El sendero se desarrolla a lo largo de un paso de tres kilómetros, construido a lo largo de las paredes del Desfiladero de los Gaitanes en El Chorro.
Su peligrosidad y al mismo tiempo espectacularidad radica en que las pasarelas tienen un ancho de apenas un metro y que permanecen suspendidas en algunos tramos a 100 metros de altura.
En ciertas zonas del Caminito del Rey las paredes rocosas son prácticamente verticales y las pasarelas flotan en el aire, sostenidas sobre las aguas del río que corre debajo.
El recorrido estuvo cerrado durante mucho tiempo, a raíz de dos accidentes mortales ocurridos hace más de diez años; sin embargo, las autoridades locales de Málaga recientemente decidieron restaurar el Caminito del Rey para “devolverlo” a los excursionistas más valientes, y fue abierto en 2015.
El “Caminito del Rey” tiene una longitud de tres km y se extiende a lo largo de una plataforma de cemento de apenas un metro de ancho y suspendida hasta 100 m de altura del río que pasa por debajo.
El camino está situado en la pared del cañón Desfiladero de los Gaitanes en El Chorro y bordea una garganta natural excavada por el río Guadalhorce, cerca de la hermosa ciudad de Málaga, en España, y tiene una característica única: está casi suspendido en el vacío.
En 2000 este increíble sendero fue cerrado oficialmente después de que una serie de accidentes provocaron la muerte de varios excursionistas, pero a pesar de ello los amantes del free climbing continuaron recorriéndolo, intrépidos e ignorando el peligro. La historia nos remonta 114 años atrás, precisamente en 1901 cuando comenzaron los trabajos para la construcción de las instalaciones de la central de El Chorro.

Utilizado como paso peatonal por los trabajadores de la central, que transportaban materiales, vigilaban y mantenían el canal entre el Salto del Chorro y el Salto del Gaitanejo, “Los Balcones”, así se llamaba en aquella época el pintoresco sendero, poco a poco superó en fama a la misma central.
En 1921, después de que el Rey Alfonso XIII visitara las instalaciones recorriendo “Los Balcones”, el nombre del sendero fue cambiado al actual en su honor.
Escalofríos y vértigo son el “menú” de un camino que debe recorrerse sin pensarlo dos veces, con coraje y ganas de probar nuevas sensaciones, como la de sentirse suspendido en el vacío. El camino no está recomendado para quienes sufren de acrofobia, pero está reabierto al público.

