La Reggia di Caserta fue la obra maestra del arquitecto Luigi Vanvitelli, quien comenzó su construcción en 1752, por orden de Carlos III de Borbón, impresionado por la belleza del territorio de Caserta y deseoso de emular la grandiosidad de las residencias de las dinastías francesas, en particular la de Versalles.
Los trabajos finalizaron para la Reggia di Caserta en 1774, bajo el reinado de Fernando IV, entregando al comitente un complejo de cuento, compuesto por el Palacio y un amplio parque en el que se distinguen dos sectores: el jardín a la italiana y el inglés. Siendo uno de los edificios reales más grandes del mundo (con nada menos que 1200 habitaciones), la Reggia di Caserta se presta a ser visitada también por sectores. Disponiendo de poco tiempo, se puede, por ejemplo, admirar solo el Palacio, al que se accede subiendo los 116 escalones de la imponente escalinata de honor.
Destacan en el interior los muebles y decoraciones de los apartamentos reales; la suntuosa Sala del Trono, riquísima en pinturas y dorados; los curiosos objetos de época reunidos en algunas salas, entre ellos las cunas y juguetes de los pequeños Borbones. Singular es la habitación de Joaquín Murat, que ha sobrevivido incluso en la era postnapoleónica, toda en estilo Imperio, con muebles de caoba y sillas con las iniciales del propio Murat. Al entrar en el inmenso atrio de naves, también se puede optar por la visita solo al parque de la Reggia di Caserta, que ocupa una superficie de 120 hectáreas, dispuestas a lo largo de un eje de aproximadamente 3 kilómetros.

