Dividida en las provincias de Turín, Alessandria, Asti, Biella, Cuneo, Novara, Verbania y Vercelli, la conformación geográfica de la región ha destacado determinadas actividades para practicar en Piamonte: al norte y al oeste están los Alpes Occidentales que hacia el sur se unen a los Apeninos Ligure.
Los paisajes alpinos y las estaciones de esquí predominan, entre cumbres nevadas y valles encantados. En Piamonte se esquía en Limone, Sauze d’Oulx, Sestriere, Claviere, Bardonecchia, localidades reconocidas y apreciadas por los amantes de los deportes de invierno. Maravillosa la flora, particular y exuberante, admirable por ejemplo en el Parque Nacional del Gran Paraíso donde, durante las caminatas, es muy fácil encontrar ardillas, marmotas, pero también animales más grandes, como rebecos y cabra montés.
A esto se suma la suavidad del Lago Mayor y del Lago d’Orta, particular por albergar entre sus aguas la isla de San Giulio, situada a unos 400 metros de la orilla.

Las bellezas arquitectónicas en Piamonte no son menos: muchas son las testimonianzas de la época romana, barroca, gótica, rastreables en las abadías (muy peculiar la Sacra de San Michele, en el Monte Pirchiarano); en los castillos y fortalezas, prueba irrefutable de la dinastía Saboya; en los museos, verdaderamente numerosos y ricos en obras. Piamonte figura, con dos sitios, en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO gracias a las Residencias de Saboya y a los Santos Montes de Piamonte y Lombardía.
En cuanto a la dimensión urbana, Turín está en constante movimiento respecto a atracciones. Ante todo, imposible no pensar en el Museo Egipcio, el segundo más importante del mundo; la Sábana Santa, custodiada en la Catedral de San Juan Bautista, que periódicamente capta la atención de todo el mundo coincidiendo con la exposición (llamada ostensión) que ocurre aproximadamente cada 10 años.
Turín es también su Mole Antonelliana, la elegante formación a orillas del Po, los pórticos monumentales, el castillo del Valentino, la Basilica de Superga, el Palacio Real, la Reggia di Venaria Reale, sin olvidar los “monumentos modernos” como la FIAT, el Museo del Automóvil, los talleres de pastelería y el metro de Turín, tan de diseño, artístico y futurista. Imposible no dejarse atraer también por la gastronomía, cuyas exquisiteces son muchas, desde las preciadas trufas de Alba, hasta los fabulosos vinos piamonteses, con el Barolo a la cabeza.
Un atardecer en las Langhe cerrará poéticamente un día en Piamonte, tierra laboriosa pero que no renuncia a la diversión.

