Su corona de cumbres y glaciares, distribuidos entre Piemonte y Valle de Aosta, ofrece ambientes y espectáculos imponentes. Setenta mil hectáreas de naturaleza protegida, donde son los dueños el íbice (el símbolo del parque), rebecos, grupos de marmotas, martas, armiños, zorros, tejones, águilas reales, azores y, desde hace algún tiempo, también el quebrantahuesos, que ha vuelto a aparecer tras décadas de ausencia.
Pero la naturaleza no es todo, también las huellas de la presencia humana hacen al parque sugestivo y atractivo, comenzando por la red de senderos y caminos de mulas excelentemente cuidados y señalizados, cabañas y pastizales silenciosos, museos de los valles y de la civilización campesina, las minas de Cogne, pueblos y aldeas de encanto inmutable; el Jardín Botánico Alpino Paradisia tel.016574147.
Maravillas que familias, jóvenes y escolares pueden disfrutar de muchas maneras: desde la excursión guiada hasta las vacaciones ecológicas, desde un alegre picnic hasta un envolvente taller didáctico.

