Originario de Odense, en Funen, el escritor trasladó las atmósferas dulces y soleadas de su tierra a cuentos de hadas, como Pulgarcita, La princesa y el guisante, El soldadito de plomo.
Además de su casa natal convertida en museo, en Odense, se pueden visitar las hermosas iglesias de S. Hans y S. Knud, y probar la amplia oferta cultural dedicada precisamente a los más pequeños: juegos y talleres en el Centro Infantil L’Acciarino (cercano a la casa de Andersen), animalitos para acariciar y mimar en la Ciudad de los Niños; emocionantes patinadas sobre hielo en invierno y, en la época bonita, sugestivas representaciones de los diferentes cuentos en teatros y al aire libre, con protagonistas a los mismos niños y sus padres.
El mar espumoso y tumultuoso de Copenhague y el barrio de Nyhavn, con sus atmósferas naif, el ir y venir de velas y jarcias y las inoxidables historias de lobos de mar, inspiraron La Sirenita, dulce y desdichada criatura, que la capital recuerda con una pequeña pero célebre estatua de bronce, situada a la entrada del puerto.

