Desde un punto de vista turístico, en Escocia está muy desarrollada la ribera occidental, mientras que la oriental se ha mantenido casi intacta, destino ideal para solitarios y románticos.
Salpicado por nada menos que 33 islas, su cuenca se encuentra dentro del Parque Regional Loch Lomond. Entre los pueblos más característicos y equipados para excursiones y paseos en barco destacan Luss, Balloch y Balmaha.
Dirigiéndose hacia el este, se puede descubrir una Escocia muy naíf, con los lugares donde el novelista Walter Scott ambientó las gestas del héroe popular Rob Roy Mac Gregor (una especie de Robin Hood en la lucha entre clanes): Drymen, Callander y los espectaculares Trossachs, las agrestes alturas boscosas que separan el Loch Kathrine del Lake of Mentheith, desde donde, con la A873, se puede llegar a Stirling, la capital de la Escocia Central y una animada ciudad universitaria.
El magnífico castillo, encaramado sobre un escénico risco, le ha valido el título de “Pequeña Edimburgo”; aquí, en 1542, a solo 6 días de vida, la infanta María Estuardo fue coronada reina de Escocia.

