Se pasa desde la conformación alpina del norte del territorio, con las Dolomitas y los Alpes Cárnicos, hasta la zona prealpina que da a la Planicie Veneta. Luego vienen las colinas, como los Colli Euganei y los Montes Berici hasta la franja costera del Mar Adriático. El turista se siente comprensiblemente atraído por toda esta serie de bellezas paisajísticas, a las que se suma también el Lago de Garda, en la frontera con Lombardía; sin subestimar en absoluto el impacto humano en el territorio: realmente fabulosas las ciudades de Venecia y Verona, las mayores realidades en este sentido.
Conocida en todo el mundo y única en su género, Venecia la Serenísima es un encantador conjunto de palacios antiguos asentados en la laguna. Su particularidad arquitectónica enamora a millones de visitantes cada año y su aura melancólica le ha otorgado el título de ciudad más romántica.
Verona, cuyo símbolo es la Arena de Verona, mantiene sus rasgos como ciudad encrucijada europea pero, al igual que Venecia, habla de amor: imperdible una visita a los lugares de Romeo y Julieta.
También Padua, tierra de San Antonio de Padua, tiene lugares muy bellos, enriquecidos por ejemplo por las obras de Giotto; basta pensar en la Capilla de los Scrovegni.

En cada provincia del Véneto (Venecia, Verona, Belluno, Rovigo, Treviso, Padua, Vicenza) se pueden encontrar testimonios de las ciudades amuralladas, así como numerosas villas palladianas en el ámbito regional.
Y si a nivel playero el Véneto se defiende muy bien con localidades como Jesolo, Caorle y Bibione, también en la montaña se disfruta de la vacaciones. Importantes y populares son las estaciones termales, por ejemplo las Termas Euganeas, Abano Terme, Recoaro Terme. La experiencia de vacaciones en el Véneto, por tanto, es variada y completa.

