Símbolo inconfundible es la Torre del Reloj, que se alza desde lo alto del Schlossberg, la colina de la fortaleza, desde donde la vista abarca el río Mur y los tejados del centro histórico renacentista, que la Unesco ha protegido. Paradas imprescindibles son la Catedral, el Mausoleo, el Castillo de Eggenberg, el espléndido patio de arcadas de la Landhaus de Domenico Dell’Allio y el contiguo Landeszeughaus, uno de los arsenales más grandes del mundo.
En Graz, la arquitectura contemporánea está representada por dos estructuras inauguradas en 2003, año en que la ciudad fue la Capital Cultural de Europa (título cuyas ventajas sigue disfrutando): la Murinsel, isla flotante sobre el Mur, totalmente de acero, obra del artista neoyorquino Vito Acconci, que alberga una cafetería, una zona de juegos para niños y un escenario. Y la Kunsthaus, la super excéntrica galería de arte contemporáneo, diseñada por los arquitectos ingleses Cook y Fournier.
Claros ejemplos de la nueva oleada arquitectónica se encuentran también en los pabellones del ReSoWi-Zentrum de la Universidad, en el espectacular ascensor en el interior del Schlossberg o en los invernaderos del Jardín Botánico.

