Los recorridos no presentan dificultades técnicas (ninguna vía ferrata, ningún sendero expuesto, desniveles generalmente contenidos) pero requieren esfuerzo debido a la longitud de las etapas.
La “filosofía” del Camino de los Dolomitas se refiere explícitamente al famoso Camino de Santiago de Compostela, en España. Las treinta etapas del Camino de los Dolomitas conectan los principales lugares de fe en la provincia de Belluno, desde el milenario Santuario de los santos Víctor y Corona en Feltre (inicio y fin del gran anillo del Camino, un cofre de historia y arte) hasta las pequeñas iglesias de los pueblos de alta montaña ya casi abandonados, los “capiteles” a lo largo de los caminos, los muchísimos crucifijos de madera que salpican los pastos de las Dolomitas, hasta la monumental iglesia que recuerda el desastre del Vajont en Longarone.
A lo largo del Camino de los Dolomitas, el caminante “escucha” el entorno que lo rodea, en un paisaje natural de belleza excepcional, y mide con el ritmo de sus propios pasos la dimensión más verdadera de vivir en la montaña. Alejado de las grandes arterias de comunicación del fondo del valle, frecuentadas por el turismo “mordisko y fugaz”, quien escoge el Camino de los Dolomitas encuentra al hombre y su historia, y encuentra continuas ocasiones para “pensarse” y “reencontrarse”.

