La ciudad termina por condensar una oferta de hospitalidad bastante tradicional, compuesta por hoteles frecuentados sobre todo por quienes se mueven por trabajo; mientras que los turistas aprovechan sin duda más el mencionado Conero y las playas que se abren a sus pies, especialmente Numana. Aquí y en toda la costa de las Marcas la oferta es sumamente variada pero también cuidada; hoteles con estrellas y complejos turísticos situados en contextos ambientales de gran valor se alternan con pensiones, pequeños hoteles familiares, B&B y alquileres de habitaciones. Como indica su propio nombre, las Marcas son muchos territorios juntos, muchas almas diferentes unas de otras pero absolutamente complementarias, un rompecabezas perfecto. Esto hace que también en el frente de la hospitalidad, junto a los hoteles de la costa se puedan encontrar, en el primer interior, tranquilos y atractivos caseríos transformados en relais rurales, donde reviven las tradiciones y usos de antaño sobre todo en la mesa; o casitas de piedra aferradas a los contrafuertes de las montañas, con habitaciones acogedoras y cuidados infinitos por parte de los anfitriones; o pequeños pueblos que vuelven a poblarse en forma de hotel disperso, esparcidos entre las hileras de viñedos del maceratés o del ascolano. Para terminar quizás con agroturismos equipados, donde uno puede regalarse también un curso de equitación o de cocina típica. Las Marcas son tan variadas que cada uno puede encontrar el alojamiento más adecuado.
Dónde alojarse en las Marcas
Ancona es una ciudad definitivamente atractiva, ondulada, rica en monumentos y bellezas insospechadas, y es casi un pecado reservarle visitas fugaces mientras se espera embarcar en los ferris hacia Grecia o Croacia, o apenas rozarla en la ruta hacia el verde y boscoso Conero, donde, además de playas invitadoras, también hay hoteles y complejos turísticos en abundancia.

