Se pasa desde los hoteles históricos, ubicados en maravillosos palacios almenados, que han contribuido a escribir la historia turística de la ciudad, hasta las pensiones familiares y los B&B.
Diseminadas en los diferentes Sestieri, las áreas geográficas en que se divide el territorio urbano, encontramos así los alojamientos más diversos, que intentan satisfacer los gustos y posibilidades económicas de cada turista.
Estamos, después de todo, hablando de una ciudad que desde hace décadas es destino (o quizás, sería mejor decir, rehén) del turismo masivo y que barato nunca ha sido.
Las cosas van un poco mejor en el resto de la región, en ciudades de arte llamadas “menores” como Padua, Vicenza, Verona, Treviso…, en zonas de suaves colinas (ej. los Colli Euganei) o en alegres localidades termales, donde los hoteles y estructuras de alojamiento surgieron de forma más lenta y reflexiva, ofreciendo hoy una relación calidad-precio aceptable.

