Cerdeña es conocida en todo el mundo por sus playas increíbles de aguas cristalinas que parecen sacadas de una postal. Una combinación perfecta que atrae cada año a millones de viajeros en busca de unas vacaciones junto al mar. Pero existe otro tipo de turismo que elige la isla por su impresionante patrimonio histórico y cultural, abordando la búsqueda de tradiciones y costumbres que se mantienen vivas desde hace siglos.
Viajar por Cerdeña puede tomar muchas formas: desde el mar hasta la naturaleza virgen, pasando por la cultura y las actividades deportivas al aire libre; todos pueden encontrar lo que buscan. En este artículo te proponemos 3 formas alternativas de disfrutar Cerdeña, más allá del sol y la playa.
Unas vacaciones llenas de actividades al aire libre
Cerdeña es el paraíso de las actividades outdoor en el agua y en la tierra. Gracias a sus fondos marinos de aguas turquesas, los amantes del buceo y del submarinismo encontrarán aquí un destino ideal.
Para los que prefieren la superficie, el piragüismo y el kayak permiten deslizarse sobre aguas transparentes y descubrir tramos de costa vírgenes; mientras que el escalada y el barranquismo ofrecen puntos de vista únicos sobre los paisajes de Cerdeña.
También hay muchos itinerarios para el senderismo (ya sean excursiones de un día o rutas de varios días como el Selvaggio Blu) y el ciclismo, para conocer la isla en bicicleta de carretera o de montaña. Son muy populares también las excursiones en quad, moto o todoterreno hacia zonas poco conocidas y vírgenes de la isla, además de las rutas a caballo. Los aventureros y amantes de la adrenalina pueden optar por la escalada, con numerosas paredes tanto para escalada deportiva como alpina.
Un viaje de descubrimiento sobre ruedas
Quizás muchos no conozcan el Trenino Verde della Sardegna, pero subirse a bordo es adentrarse en las viejas vías del ferrocarril sardo y descubrir sus rincones más recónditos y auténticos, rodeados de paisajes de cuento. Tempio-Luras, Mandas-Laconi y Arbatax-Lanusei son los tres trayectos que recorre este nostálgico y pintoresco tren. Es un viaje panorámico entre mar, colinas y montañas, una oportunidad para explorar lugares de Cerdeña que los turistas rara vez visitan y maravillarse con vistas y panorámicas sugerentes.

Vacaciones en la tradición sarda
Cerdeña es también historia y cultura. Recomendamos adentrarse en el interior de la isla y recorrer los pueblos sardos, que preservan tradiciones y costumbres ancestrales. Entre los imprescindibles está Orgosolo, conocido como el “pueblo de los murales”, lleno de coloridas obras que adornan calles y plazas; Bosa y Castelsardo, este último un pueblo costero donde aún se puede ver a mujeres tejiendo cestas y pescadores fabricando nasas de junco para langostas.
No hay que perderse tampoco la encantadora Posada, villa medieval integrante de los pueblos más bonitos de Italia, y la colorida Arzachena, rodeada de paisajes increíbles y playas de ensueño. Otras paradas imperdibles son Carloforte, con sus callejuelas laberínticas, y Sardara, famosa por sus antiguas termas y vestigios prehistóricos repartidos por la zona.

