Para bucear en el Mediterráneo, Chipre es uno de los lugares más recomendados por varias razones. En primer lugar, la temperatura del agua – que oscila entre un mínimo de 16 grados y un máximo de 28 grados en algunas zonas – hace que el periodo para bucear sea particularmente largo durante todo el año.
Además, frente a Chipre se observa ausencia de plancton: esto significa que la visibilidad en el agua es mayor, a favor de quienes disfrutan del paisaje marino, caracterizado aquí por acantilados submarinos, cuevas y pasajes bajo el agua. Alrededor de estos elementos naturales giran numerosas especies de peces coloridos, erizos, esponjas, pulpos, mejillones, anémonas de mar y maravillosos corales.
Para quienes desean bucear en Chipre en un lugar cargado de historia y encanto, el consejo es dirigirse a 1,4 kilómetros de la costa de Lárnaca: aquí se encuentra el Zenobia, un ferry de 142 metros hundido, a bordo del cual iban 104 camiones. El incidente ocurrió el 7 de junio de 1980 y desde entonces alrededor del pecio – en perfecto estado de conservación – el paisaje marino se ha transformado en este banco de arena y rocas, también porque aquí habitan atunes, meros y barracudas.

