Brunico debe su origen al obispo de Bressanona que, alrededor de 1250, decidió construir un castillo en la colina cercana. A lo largo de los siglos fue cuna de importantes artistas entre los que destaca Michael Pacher. También se hospedó allí Carlos V, huésped de Maximiliano I.
Brunico puede visitarse tanto en verano como en invierno. No tiene una estación particular. La Vía Central muestra sus bellezas medievales. Para ver: la Iglesia de Santa Catalina en la colina del castillo, de estilo barroco; la Iglesia de las Ursulinas, de estilo gótico, el Museo de Usos y Costumbres y la Iglesia del Espíritu Santo, de estilo barroco.
A las atracciones urbanas de Brunico se suman las de las montañas circundantes y en particular Plan de Corones. En la temporada invernal funcionan muchas pistas de esquí, trece modernos telesillas cerrados, nueve telesillas y diez telesquíes.
Dado el gran número de remontes con una considerable capacidad, la espera para subir a la cima, después de bajar esquiando, es casi siempre muy corta. En esta área esquiable hay más de 85 kilómetros de pistas, tres de las cuales llegan hasta el valle recorriendo más de seis kilómetros cada una.
En las laderas de Plan de Corones, además del esquí alpino, es posible practicar snowboard y carving.

