El complejo arqueológico sacado a la luz por los bombardeos de 1943, que destruyeron la Iglesia de Santa María del Carmen ai Mannesi y los edificios adyacentes, documenta parte de una insula (manzana) de la ciudad antigua ocupada también por un pequeño edificio termal.
Se trata de una construcción de varios niveles, bastante compleja, fechable en sus estructuras principales a finales del siglo I d.C., pero que presenta elementos atribuibles a diferentes fases, los más antiguos de los cuales pertenecen a la época republicana. Entre estos, de especial interés es un ambiente absidal rectangular, con suelo de teselas blancas y negras, perteneciente al nivel inferior quizás parte de una vivienda.
Incorporada, en época imperial, en los cimientos de un gran edificio con ambientes abovedados, la estructura se desarrollaba al menos en dos plantas: la inferior, iluminada por lucernarios, estaba ocupada por habitaciones de servicio; la superior albergaba el complejo termal, del cual se han identificado parte de las conducciones hidráulicas y una serie de salas con bañeras de mármol situadas en el ala sur del edificio.
Entre las remodelaciones sucesivas cabe señalar, para la época tardoimperial, la probable realización de un pórtico a lo largo de la fachada occidental y la adaptación a mitreo de dos de los ambientes de la planta inferior, cuyo uso está probado por la presencia de un relieve en estuco que representa al dios Mitra en el acto de sacrificar el toro.
Estas transformaciones, más profundas a partir del siglo V d.C., culminaron en época medieval con la incorporación de las estructuras romanas dentro del edificio religioso luego destruido.

