Hamburgo es la ciudad portuaria más grande de Alemania y presume de barrios animados, tiendas de diseño y hoteles de moda donde el ocio está siempre al mando. Cruzada por el estuario del Elba, Hamburgo ingresó en la Liga Hanseática en 1241 para controlar el comercio del Mar del Norte junto a sus aliadas. Los siglos de intercambios comerciales y culturales la han convertido en uno de los centros urbanos más vibrantes del norte de Alemania.
6 destinos imprescindibles, del río a los barrios urbanos
Aquí debutaron los Beatles. Aquí atracan los barcos más grandes del mundo. En Hamburgo, la energía del trabajo diurno se mezcla con la animación nocturna, en un equilibrio cautivador que define el carácter de la ciudad y seduce al visitante. Pero antes de salir a disfrutar sus calles, consulta ofertas en eDreams y aterriza en el Flughafen Hamburg, a menos de 10 km del centro.
La mejor forma de admirar Hamburgo es desde el agua. Barkassen-Meyer Harbour Tours es solo una de las muchas compañías que ofrecen recorridos por el puerto, el tercero más grande de Europa después de Róterdam y Amberes, en Flandes. El tour dura una hora y recorre los imponentes almacenes de Speicherstadt y los enormes buques portacontenedores. Hamburgo continúa siendo la principal puerta marítima de Alemania, y recorrer su puerto permite conocer el lado más trabajador de esta antigua ciudad hanseática.
Siguiendo con la temática marítima, la nueva atracción Discovery Rock te permite, gracias a la realidad virtual, experimentar el día a día de los docks y embarcaderos (Landungsbrücken) del Elba: podrás manejar grúas y revisar contenedores en busca de mercancía de contrabando. Como principal entrada marítima de Europa Central, el puerto de Hamburgo es también uno de los más controlados de Alemania a nivel aduanero.
Es cierto que la Reeperbahn está llena de exóticos clubes de striptease, pero a solo unas calles descubrirás bares animados y con estilo. No dejes de visitar las estatuas abstractas de Beatles-Platz, incluida la figura de Stuart Sutcliffe dando la espalda: un homenaje muy singular a los Beatles, que tocaron aquí antes de alcanzar la fama, noche tras noche. En esta zona verás con frecuencia la bandera negra de los piratas, el símbolo por excelencia de Hamburgo y el St.Pauli, el club de fútbol famoso por su espíritu rebelde y activismo social. La antigua ciudad hanseática ha presenciado siglos de historias de piratería, razón por la que esta bandera sigue presente.
Este enorme museo gira en torno a la navegación. Alberga una importante colección de maquetas y recorre la historia de las flotas que han pasado por sus muelles, dedicando secciones a los astilleros, la navegación y los viajes de exploración. Toda una ciudad volcada hacia el mar, incluso en sus recorridos turísticos.
La construcción de esta impresionante sala de conciertos sufrió varios retrasos, pero el resultado ha valido la pena. La base de ladrillo rojo se alza coronada por un cuerpo de cristal ondulado e imponente. Hoy, la Elbphilharmonie Hamburg es reconocida como nuevo símbolo de la ciudad y destaca por su acústica de vanguardia. Tampoco hay que perderse la larga y singular escalera mecánica que sube al primer piso: un detalle original que te invita a dejarte llevar por este fascinante espacio para conciertos.
El interior barroco de la Iglesia de San Miguel parece obra de un pastelero en una gruta: destacan el órgano gigante y el curioso púlpito en forma de cáliz. Pero lo más espectacular es su aguja: 452 escalones (o 52 y el ascensor para quienes prefieren evitar el cansancio) llevan hasta los 82 metros de altura y ofrecen vistas de 360 grados sobre la ciudad. Una experiencia inolvidable.
Sin embargo, la aguja más alta de Hamburgo es la de la iglesia de San Nicolás. El resto del edificio resultó gravemente dañado durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, y hoy la ruina se eleva como símbolo de paz. En la cripta, una exposición sobre la tragedia del siglo XX invita a la reflexión.

