En particular, se conservan los restos de un muro de cierre de un monumento en obra cuadrada de toba y peperino con representación de una falsa puerta, el llamado Gran Columbario (de donde provienen las pinturas conservadas en el Museo Nacional Romano) y el Pequeño Columbario, ambos encontrados en los años 1820-1830 durante excavaciones realizadas por la familia Doria Pamphilj.
A pocos metros de estos se descubrió en 1984 otro columbario con abundantes restos pictóricos de buena calidad atribuibles a la época augustea.

