Atenas un lugar donde la historia y el mito tienen límites difusos y donde, a pesar del “desgaste de la vida moderna” (metrópoli inmensa y caótica, con serios problemas de tráfico, contaminación y, desgraciadamente, de crisis económica), no se puede dejar de pisar al menos una vez en la vida. Atenas es la ciudad de Teseo y de Pericles, de Sócrates y Platón que regala lugares con una fuerza única, que después de milenios aún saben transmitir una energía, un vértigo particular.
La Acrópolis de Atenas
Para una visita de fin de semana en Atenas, conviene empezar directamente por la Acrópolis, corazón de la época clásica, que significa ciudad alta, encaramada en un relieve rocoso a 156 metros sobre el nivel del mar.
La Acrópolis se alcanza desde la Puerta Beulé, más allá de la cual aparecen los monumentales Propileos, dañados en el siglo XVII por los venecianos y posteriormente restaurados. Llegada a la zona monumental, solo queda dejarse fascinar por la belleza y la majestuosidad del Partenón, el templo símbolo de la Acrópolis (447-438 a.C.), con la armonía perfecta de sus líneas, sus espacios y volúmenes; por el juego de esas 46 columnas dóricas que el sol envuelve con una luz cálida; por la elocuencia de las escenas esculpidas en los frontones, obra del gran Fidias y su escuela.
Al norte del Partenón se alza el Erecteón, con las famosas Cariátides, seis estatuas que representan jóvenes mujeres, que sostienen el pórtico sur. Parada obligada es la nueva sede del Museo de la Acrópolis, inaugurado en 2009, que recoge todos los hallazgos del área (también las estatuas originales de las Cariátides), con recorridos de visita muy interesantes.
Plaka, el barrio más naif de Atenas
Al pie de la ciudad alta, se extiende uno de los barrios más naif de Atenas, casi completamente peatonalizado: la Plaka, intrincado de callejones, callecitas, pasajes, edificios angostos, que relata la época en que los atenienses fueron sometidos por los turcos. Uno de los rincones más vivos y acogedores de la ciudad, una agradable babel de locales, tabernas, tiendas de souvenirs y artículos diversos. Odos Adrianou es su arteria principal, una especie de divisoria entre la ciudad antigua y la moderna.

