San Petersburgo es una ciudad mágica gracias a su ubicación geográfica, muy cerca del Círculo Polar Ártico. Desde mediados de mayo hasta mediados de julio, el sol nunca se pone del todo, dando lugar a las famosas Noches Blancas, una ocasión ideal para vivir la ciudad de forma aún más intensa. Durante este periodo, los espectáculos, conciertos y numerosos eventos llenan cada rincón de vida.
El fenómeno de las Noches Blancas en San Petersburgo resulta increíblemente atractivo: aunque es un fenómeno natural, tiene algo hipnótico para quienes llegan desde otras latitudes.
Ya de por sí San Petersburgo es una de las ciudades más bellas de Rusia, pero durante las Noches Blancas todo adquiere una atmósfera mágica y especial. El verano, de finales de mayo a finales de julio, ofrece poco menos de dos meses únicos para descubrir la ciudad bajo esta luz.
Los juegos de luz durante las Noches Blancas en San Petersburgo son fascinantes y llenan la ciudad de tonos que surgen de la mezcla entre el sol y el atardecer. Es un continuo ir y venir de sol y luna, de claridad y penumbra, que regala paisajes realmente espectaculares.

San Petersburgo es una ciudad abierta y acogedora con el puerto más importante de Rusia y tres aeropuertos, lo que garantiza un constante flujo de turistas y viajeros de negocios.
No faltan eventos en San Petersburgo: festivales musicales, actividades en el teatro Mariinsky y mil oportunidades para recorrer sus calles y canales. ¿Cómo resistirse a la tentación de pasear bajo esa luz rosada que pinta de nuevas sensaciones los edificios y te invita a no dormir?
Si planeas unas vacaciones en San Petersburgo, el periodo de las “Noches Blancas” es el momento más recomendable.

