Que el cine de Federico Fellini esté en gran parte construido sobre sus memorias de infancia y juventud en Rímini es un hecho conocido.
El Maestro siempre mantuvo un vínculo fuerte con su ciudad, que le dedica muchos lugares e iniciativas. Comenzando por la Fundación Federico Fellini, en la calle Oberdan 1, en la casa familiar del director, que custodia su biblioteca y materiales de todo tipo, entre ellos un número considerable de dibujos. En 2003, a diez años de su fallecimiento, la Fundación dedicó al Maestro un Museo, ubicado en la planta baja del mismo edificio, que periódicamente acoge exposiciones e iniciativas sobre los muchos aspectos de su carrera artística.
Desde finales de 2007, en el Museo, también se puede hojear el Libro de los Sueños, un “diario onírico” de aproximadamente cuatrocientas hojas de dibujo ilustradas y comentadas por el propio Fellini.
Continuando el itinerario, a pocos cientos de metros, en la calle Gambalunga, está la cinemateca municipal, que conserva películas, videos, dibujos y carteles de películas de Fellini.
“Rímini -escribió el Maestro- es una dimensión de la memoria”, y Amarcord llevó por el mundo los personajes y lugares de su infancia: la Saraghina, la Gradisca, el Pataca, el tío loco, la Volpina, Ronald Coleman, Titta, don Balosa, la tabacalera, los vitelloni… el cine Fulgor.
El Grand Hotel, la plaza central, el café, el puerto con el muelle (es decir la “palata”, destino invernal de los Vitelloni y escenario de las travesuras de “Scurezza“, el motociclista de Amarcord), la playa, el mar, escenario del majestuoso transatlántico Rex.

