El encanto de Viena, capital de Austria, reside en su insólita y animada combinación de tradición e innovación. Museos como el Kunsthistosches y el Leopold Museum se alternan con grandes jardines y una vida nocturna llena de energía en barrios como Josefstadt y Neubau.
Locales populares como Havana llenan estas zonas, con ritmos sudamericanos hasta el amanecer, atrayendo a un número cada vez mayor de estudiantes universitarios, tanto locales como extranjeros, y a viajeros que visitan Viena por su amplia oferta de eventos.
De hecho, Viena es escenario de incontables celebraciones: solo durante el carnaval se organizan más de 200 bailes y fiestas de barrio, entre ellas destaca la organizada en el Karl-Marx-Hof (Ayuntamiento), una de las más sugestivas.
La música es la verdadera protagonista, desde la clásica de Mozart, Vivaldi, Schubert o Beethoven —compositores que eligieron Viena por su tradición y abundantes teatros—, hasta el jazz y la música electrónica.
Julio es el mes del Jazzfest, celebrado en la Ópera Estatal (Staatsoper); en marzo es turno del Hörgänge, dedicado a la electrónica. Y si te los pierdes, entre octubre y noviembre aún tienes el Wien Modern.

Para los incondicionales del ocio, en verano es imprescindible el Festival de la Isla del Danubio (Donauinselfest): durante tres días ininterrumpidos, artistas, malabaristas, músicos y cantantes actúan simultáneamente en 20 escenarios sobre este islote en pleno río.
El festival integra todas las disciplinas, incluida la gastronomía: entre un espectáculo folclórico y una actuación de mimo, prueba las Frankfurter, las clásicas salchichas vienesas servidas con mostaza.
Otra opción diferente para descubrir Viena es seguir los pasos del amor de Jesse y Céline: desde la estación “Westbahnhof” hasta las orillas del romántico Danubio, pasando por el “Prater” y la “Franziskanerplatz”.

