La historia del Castillo de Sant’Agata, que en gran parte refleja también la del pueblo, está principalmente ligada a la naturaleza del lugar que lo alberga, como un excelente observatorio y punto estratégico, dominando el valle del Calaggio, las fronteras de Irpinia, Lucania y Daunia, situado justo en la salida de los pasos campanos hacia Apulia (fronteras de dominio lombardo-bizantino).
El territorio ha sido atravesado por una amplia red vial romana y ha tenido una notable presencia monástica, como lo atestiguan monumentos y vestigios.
El Castillo, Castrum o Roca, se denominaba en la época romana Artemisium, quizás por el hecho de que en la cima del monte había un templo pagano.
Con la llegada del cristianismo, y precisamente cuando en 592 por voluntad del Papa Gregorio Magno se trasladaron las reliquias de la mártir Santa Ágata de Catania a Roma, el Artemisium fue bautizado como Santa Ágata en honor a la Santa. La Roca de Sant’Agata desempeñó en la Edad Media la función importantísima de provincia o distrito militar-administrativo, teniendo el mando de una circunscripción compuesta por un determinado número de pueblos.
Durante la dominación lombarda, Sant’Agata fue el último puesto avanzado del Ducado de Benevento.
Hacia el año mil, eran sus señores Landolfo y Pandolfo, príncipes beneventanos.
Información sobre el Castillo Imperial
Via del Castello, 1
71028 Sant’Agata di Puglia (Foggia)
0881984007
gab@santagatadip.it
https://www.comune.santagatadipuglia.fg.it
Fuente: MIBACT

