La más famosa es el funicular que conecta la Ciudad Baja, Beghem de hota, como la llaman los lugareños, con la Ciudad Alta, Beghem de hura, donde se encuentra el bellísimo casco histórico.
Dos coloridos vagones (la estación inferior está junto a la Porta Nuova), con capacidad para unas cien personas, suben y bajan sin cesar por una empinada colina salpicada de árboles y casas, superando con facilidad un desnivel de 85 metros y una pendiente máxima del 52%.
Una vez llegues arriba, merece la pena hacer una parada en el Caffè della Funicolare, un local con mucha personalidad y agradables terrazas panorámicas, ideal antes de sumergirse en las joyas históricas y arquitectónicas de la Ciudad Alta (Catedral, Baptisterio, Palazzo della Ragione y su Torre Cívica, Basílica de Santa Maria Maggiore con la Capilla Colleoni…).
Este funicular tiene una larga historia. Se construyó para evitar el aislamiento del núcleo antiguo frente a la expansión de la ciudad moderna al pie de la colina, y realizó su primer trayecto el 20 de septiembre de 1887.
Pero en Bérgamo no es el único: también está el del Colle San Vigilio, que permite descubrir otro perfil de la ciudad, lejos de las rutas turísticas habituales.
Un pequeño vagón para 55 personas hace un trayecto corto y rápido, superando un desnivel de 90 metros y alcanzando una colina con vistas abiertas sobre la Ciudad Alta y Baja.
Este monte, querido por el escritor y Nobel Herman Hesse, es punto de partida para paseos y visitas al Castillo, hoy jardín público, a la iglesita panorámica de San Sebastiano y a las fortificaciones medievales y venecianas. Información:
tel. 035.236.026

